En ExpertMed sabemos que una buena nutrición está fuertemente correlacionada con la salud reproductiva, tal y como se cita en este artículo de PV Albeitar.

La interacción entre nutrición y reproducción es directa, de tal forma que la primera es una de las vías para optimizar los parámetros productivos de las cerdas. La misma comienza en una correcta nutrición de las cerdas futuras reproductoras, con el objetivo que las diferentes empresas de genética y nutrición nos definen para el momento de la primera inseminación fecundante (peso/edad/grasa y músculo dorsal). De todos es conocida la relación positiva entre los datos productivos al primer parto y su vida productiva, teniendo como objetivo alcanzar al menos un 65% de cerdas que lleguen al tercer parto y tener una media de partos por cerda eliminada próxima a cuatro.

En la alimentación de la cerda gestante tenemos básicamente dos objetivos:

El primero es proveer los nutrientes en la primera fase para recuperar las reservas corporales perdidas durante la fase de lactación.

El segundo es disponer los nutrientes para el mantenimiento de la gestación y soportar el crecimiento de los fetos.

Y en las cerdas lactantes los objetivos se centran nutricionalmente en la máxima producción lechera con la menor pérdida no solo de peso vivo, sino de grasa y sobre todo músculo dorsal en las cerdas actuales. En la práctica esto se traduce en el mantenimiento de una adecuada condición corporal y homeorresis de la cerda.

Son innumerables los trabajos que demuestran la relación estricta entre la correcta alimentación de la cerda y su productividad. Dicho en otros términos, trabajar en una adecuada condición corporal de las cerdas del efectivo reproductor será una garantía de buenos resultados. La determinación de la condición corporal de las cerdas por métodos directos (ecografías, peso de las cerdas, medida de perímetro…) o indirectos (clasificación de 1 a 5 – delgadas o gordas) es algo que debemos hacer inexorablemente en nuestras granjas como primera medida de una buena calidad y distribución del alimento a las mismas.

Lo que es tan sencillo de reflejar sobre el papel, que es la relación directa entre una buena condición corporal del efectivo y su rendimiento reproductivo (mejor fertilidad, prolificidad, longevidad, días no productivos), en la práctica de muchas granjas se nos hace altamente complicado, bien por la incorrecta formulación de los pienso para la genética, ambiente y sanidad en cuestión, bien por los sistemas de manejo y suministro de cada uno de los piensos en los tiempos y cantidades necesarias. Sin duda que en este apartado, tanto el diseño de la dieta como el manejo de los piensos muy condicionado por el sistema de alimentación del que dispongamos, serán claves para obtener esa condición corporal deseada en los diferentes ciclos productivos.

De todos es conocida la diferencia implícita entre las cerdas jóvenes (1º y 2º parto) versus multíparas (3º a 7º parto). Y añadiría, más aún es importante que la condición corporal sea lo más homogénea posible , lo que sin duda nos repercutirá sobre los parámetros reproductivos asociados a los conocidos síndromes que iremos desarrollando, como son:

Síndrome de cerda delgada

Síndrome de cerda grasa

Síndrome de cerda acordeón

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